sábado, 20 de febrero de 2016

FERRATA CASTELLOTE


Tras realizar las vías ferratas del Castillo de Peñaflor y la del Almadeo, Floren, Luis y yo cogimos los coches en busca de nuestro próximo objetivo: la ferrata Castellote, en la localidad del mismo nombre. Así que dejamos atrás Huesa del Común, y tras 82 kilómetros por sinuosas carreteras, llegamos a nuestro destino.


El castillo templario que da nombre al pueblo ¡y a la ferrata!

Aparcamos en la zona más alta que pudimos. Allí mismo, en el parking, nos pusimos los arneses y el resto del equipo ante la mirada curiosa de los lugareños y turistas.

Sabíamos que la ferrata va desde el pueblo hasta el castillo a través de la pared de roca, así que no nos fue muy difícil encontrar el principio de la vía.

Cartel indicador al inicio de la vía.
Luis y Floren listos para comenzar.

De las tres ferratas que hemos hecho hoy esta es la más sencilla de todas, aunque tiene una categoría K-2. 

Comienza la vía muy asequible, sorteando pequeños repechos equipados mayormente con cable y cadenas, y serpenteando en dirección a la pared. 





Poco después, comenzamos a ascender verticalmente por la ferrata.




Tras unos cuantos metros de recorrido, unas grapas nos ladean hacia la izquierda. La amenaza de lluvia y las nubes se han disipado, y nos han dejado este precioso cielo azul que hace que sudemos al ir tan abrigados, pero las fotos salen mucho mejor con esta luz...




Y a partir de aquí comienza el tramo más vertical. Mayormente va recto, aumentando la dificultad a medida que subimos hasta el último renglón de grapas. Bastante aéreo, pero tan bien equipado que se supera sin dificultad.




Y al final, como si fuéramos unos asaltantes al castillo, llegamos a sus dominios terminando así esta vía ferrata tan chula.

Luis y Floren recién llegados a la cima.



Un visitante del castillo, nos hizo una serie de fotografías mientras subíamos, y uniéndolas hizo este vídeo que ha tenido la amabilidad de mandarme.

  

Aprovechamos la ocasión para visitar las ruinas del castillo.



Cuando Jacques de Molay, último gran maestre de la Orden, y ciento cuarenta templarios fueron encarcelados y sometidos a torturas para que confesaran las absurdas acusaciones del Papa Clemente V y el rey Felipe IV de Francia, todas las encomiendas y posesiones de la Orden del Temple, fueron repartidos entre los diversos estados y la Orden de los Hospitalarios San Juan de Jerusalén. 



Así pues, el rey de Aragón Jaime II, ordenó la entrega de los bienes y personas de la Orden. Castellote se opuso a tal estado de cosas, por lo que en enero de 1308 se sitió de la localidad; muchos de los habitantes, desobedeciendo las órdenes reales de combatir a los frailes, se unieron a éstos en el interior del castillo. Finalmente, el 2 de noviembre los sitiados rindieron la fortaleza después de once meses de asedio...



Al rato, después de empaparnos de historia y disfrutar de las vistas, comenzamos a bajar hacia el pueblo donde comeríamos en un restaurante, que ya eran las 5 de la tarde y había hambre...




¡Hat-Trick! ¡Lo habíamos hecho! Juntarnos gente de Valencia y Zaragoza, realizar tres vías ferratas, y después de comer cada uno a su casa.

Es que... ¡semos los mejores!



martes, 16 de febrero de 2016

FERRATA DEL ALMADEO


Estamos en Huesa del Común (Teruel). Luis, Floren y yo acabamos de terminar la vía ferrata Castillo de Peñaflor, pero todavía nos queda hacer otra antes de abandonar esta localidad: la ferrata del Almadeo.

Para empezar, os comento que a día de hoy todavía no estoy muy seguro si esta ferrata se llama del Amadeo ó del Almadeo. La mitad de las webs que he consultado, la llaman de una manera y la otra mitad de otra. Ni siquiera en el pueblo donde está situada se ponen de acuerdo, pues en el cartel indicador del camino de aproximación a la ferrata la llama Almadeo, y el que está al pie de la vía AmadeoQue el lector la llame como más le guste...




Para llegar al inicio, hay que seguir los mismos pasos que la ferrata del Castillo de Peñaflor, ya que se encuentran en la misma pared, y a unos 200 metros una de otra.

Esta vía cuenta con una dificultad K-3 según la escala Hüsler. Se trata de un itinerario bastante aéreo y deportivo. Lo que le da dificultad a la vía, son los dos desplomes que tiene. Al principio engaña, pues los primeros pasos son sencillos ladeándonos un poco hacia la derecha.




Continuamos luego por un camino equipado, que nos lleva hasta la misma vertical de la pared.




Continuamos por una corta travesía hacia la izquierda.




Y a partir de aquí empieza lo emocionante: un largo tramo muy vertical, incluso desplomado en un par de ocasiones, que pondrá a prueba nuestros brazos. Lo malo es que los desplomes no los ves venir, te das cuenta cuando ya estás en ellos. Lo bueno es que la vía está muy bien equipada.







Una vez superado este tramo, la altura es muy considerable y aún quedan varios metros y un par de resaltes para salir, pero lo peor ya está pasado...




Y llegamos al final, la cumbre. Esta vez estamos más alejados del Castillo de Peñaflor, pero seguimos disfrutando de magníficas vistas, así que nos refugiamos un poco del aire y nos sentamos a comer los bocadillos.




Después de almorzar guardamos el equipo en las mochilas, y nos dirigimos hacia los coches. Todavía era pronto, y seguíamos con ganas de "ferratear", así que nos pusimos en ruta... ¿conseguiremos nuestro Hat-Trick?








domingo, 14 de febrero de 2016

FERRATA CASTILLO DE PEÑAFLOR


Floren nos propuso a Luis y a mi, una jornada ferratera a mitad de camino entre su tierra y la de Luis (Valencia) y la mía (Zaragoza) para celebrar su cumpleaños. Así que quedamos en la provincia de Teruel, con la esperanza de que el tiempo nos diera un respiro dejando de llover, y poder conseguir un "Hat-Trick" ferratero.

 
Castillo de Peñaflor.


Floren y Luis vinieron juntos, y a las 9 en punto coincidimos en Cortes de Aragón, muy cerca del desvío hacia Plou y Huesa del Común (nuestro primer destino). Decidimos primero ir a Muniesa a desayunar y a comprar unos bocatas para el almuerzo. Tras los cafés y un poquito de charla, ultimamos los 16 km que nos quedan hasta Huesa del Común, y dejamos los coches en el parking que hay nada más entrar al pueblo a la derecha.

En este pueblo hay dos ferratas: la del Castillo de Peñaflor, y la vía ferrata del Almadeo. Comenzaremos la jornada con la primera. Sacamos las mochilas del maletero, y comenzamos la aproximación siguiendo las indicaciones.


Ya empezábamos a divisar la pared por donde va la ferrata.

Caminamos durante unos minutos paralelos al río Aguasvivas, pero teníamos que cruzarlo para llegar a la pared... Primero Luis lo intentó por un tronco, pero se movía mucho; así que retrocedimos un poco, y lo cruzamos saltando por unas piedras con la ayuda de un palo que encontramos.




Por fin llegamos al inicio de la ferrata y, junto al cartel indicador, nos colocamos el equipo. La lluvia que nos había acompañado durante el viaje, había cesado por completo. Cruzamos los dedos para que siguiera así...



Esta vía ferrata tiene una categoría K-2 según la escala Hüsler.  Cuenta con un pequeño desplome, pero muy fácilmente salvable. Está considerada como de iniciación a este deporte, aunque tiene tramos muy verticales. 




El recorrido de la ferrata es desde casi la orilla del río hasta el mismo castillo, salvando un desnivel de 80 metros. Desde luego esta fortaleza medieval de la época musulmana, era totalmente inexpugnable desde su cara suroeste, que es por donde estamos subiendo...




A nosotros nos pareció una vía ferrata muy entretenida, y la disfrutamos de principio a fin.




Una vez arriba nos abrigamos para protegernos del aire, y disfrutamos de las vistas. Es una pena el estado del castillo. Debió ser imponente. Según he leído, sufrió mucho durante el siglo XIX con la Guerra de la Independencia y las Guerras Carlistas, que lo dejaron tal y como lo vemos ahora: hecho unos zorros...




Después de hidratarnos y descansar un poco, iniciamos el descenso hasta el río otra vez, pues en esa misma pared por la que hemos subido, está la otra vía ferrata. 





Esto no ha sido más que un aperitivo, ahora nos toca la vía ferrata del Almadeo, un poco más complicada (K-3)... ¡a por ella!