viernes, 4 de julio de 2014

IBON DE IP - MAYATA DEL LECHERIN BAJO

(Viene de IBON DE IP)

Amaneció un día precioso. Tras desayunar y recoger todo, iniciamos el descenso hacia Canfranc Pueblo.

Pilar tomando el sol en un descanso.

De momento el camino es abierto, y podemos disfrutar de magníficas vistas. 



Poco a poco se irá internando en el bosque...



A partir de aquí, empieza una bajada que no dará tregua hasta llegar casi al pueblo. Fernando, que sufrió una operación de menisco, se lo toma con muuuucha tranquilidad haciendo numerosas paradas. Pero ese no sería el único problema: las uñas de los dedos "gordos" de sus pies se empiezan a poner negras y esa dificultad la arrastrará durante toda la travesía...  

Mi hermana, no soporta un ritmo tan lento y, como el camino no tiene pérdida, se adelanta a esperarnos en Canfranc. Yo decido acompañar a Fer.

Al llegar a Canfranc Pueblo, mi amigo realiza en una fuente una exhaustiva limpieza de su medio de locomoción. Mientras, Pilar y yo disfrutamos de unos refresco, descalzos sobre el césped de la plaza. 

Era ya la hora de comer. Y una oportunidad de hacerlo en un sitio "con civilización" y poder yantar a mesa puesta. Fernando entra en el Albergue Sargantana para pedir tres platos combinados. Le dicen que no, que tienen un grupo de niños y que no nos atienden. Fer dice que da igual, que nos den el menú de los niños. Nada, que tampoco. ¿Y tres bocadillos? Que no, que están muy ocupados... Pues que les den. Yo por mi parte, no vuelvo a dejar ni un céntimo en este sitio.

Mi hermana encuentra una gran alternativa: Una casa rural que también hace de tienda, nos prepara lo que queramos a un precio muy justo y con un servicio inmejorable.

¡Listos para comer! Sin duda, un sitio para volver.

Fernando, dando gracias al Hacedor por sus huevos fritos con longaniza y patatas...

Tras los cafés, con todo el calor de la recién comenzada tarde, y los estómagos bien llenos, continuamos la marcha.
Cruzamos la carretera, y un desvío nos indica el camino. Comenzamos a subir rumbo a Gabardito.

Camino de Gabardito, dejando atrás Los Viveros.
Pilar y Fer, en un cruce de caminos.

Tras hacer una pequeña pausa en La Fuente de los Abetazos, llegamos a Gabardito. Fernando no lo conocía y le encantó.

Fuente de Los Abetazos.

Gabardito.

Seguimos la GR-11.1 y giramos a la derecha cruzando el Barranco Cambón. Al poco, nos internamos en un bosque, que ya no abandonaríamos hasta casi divisar la Mallata del Lecherín Bajo, nuestro destino de hoy.

Sorteando troncos mientras caminábamos por el bosque.

Divisando al fin donde plantaríamos las tiendas.


Este es un sitio ideal para acampar: Dispone de una fuente que alimenta a un abrevadero de ganado donde podemos asearnos y coger agua para cocinar, y un pequeño refugio de piedra, que aunque el techo ha desaparecido (pasto de las llamas), sus muros nos sirven de parapeto.

Las dos tiendas plantadas: la individual para Fernando y la doble para Pilar y para mi.
Mi hermana y yo preparando la cena.

Después de la cena, un rato de charla y al saco. Tras hacer un Sudoku me quedé frito y no me desperté hasta el día siguiente...







jueves, 26 de junio de 2014

IBON DE IP


Semana de vacaciones. Las fechas no son las típicas de verano, por lo que no conseguimos que se nos uniera mucha gente a la "aventura" que habíamos planeado mi hermana Pilar y yo. Al final se apuntó Fernando.

Los tres integrantes de la ruta.


Queríamos hacer la ruta circular que esbozamos sobre un mapa mi hermana y yo en el 2.009 y que llegamos a comenzar, pero al segundo día tuvimos que abandonar por una lesión de rodilla del que escribe en este blog... Al año siguiente la hice con mi amigo Santi y nos encantó. 

Este era el plan: salir de Canfranc Pueblo y seguir por la GR-11.1 hasta el refugio de Lizara; de allí, por la Senda de Camille hasta el Ibón de Estanés; continuar por la GR-11 hasta Candanchú, y volver a Canfranc Pueblo por el Camino de Santiago ó GR-65.3. Al tener tantos días libres, decidimos ampliar la ruta un poco más, pero sin dejar de hacerla circular. Así que partimos de Canfranc Estación, subiríamos al ibon de Ip y tras hacer noche, bajaríamos por Canfranc Pueblo para empalmar con el plan original.

Estación Internacional de Canfranc.


Llegamos a Canfranc sobre las 12:30, y tras tomar una cervecita y comprar pan nos pusimos en marcha. Cogimos la pista que une la central hiroeléctrica con Picauvé y a los pocos minutos tomamos el desvío que indica "Ibon de Ip por el carretetón".

Teníamos un ascenso por senda de 1.070 m de desnivel positivo. Fernando practica casi a diario ciclismo y natación, tiene un fondo envidiable, y casi había que echarle una cuerda al cuello para poder seguirle. Pilar, que hace spinning entre semana y los findes sale de ruta con su bici de montaña, también está muy fuerte a pesar de portar un mochilón que pesa casi 1/3 de su peso. Y yo, que se supone que era el guía, iba en última posición intentando seguir el ritmo de mis compañeros... Poco a poco las fuerzas se irían igualando y formamos un grupo homogéneo.

La senda asciende en zig-zag entre bosque teniendo siempre a la vista el enorme tubo por el que baja el agua del ibon a la central. Al principio lo tenemos a la derecha, y tras cruzar un túnel por debajo de él, a la izquierda.


Fernando y Pilar a punto de pasar bajo el túnel.


Poco después, nos encontramos con un par de montañeros que nos advirtieron que al final del camino, había un gran nevero que hacía imposible el ascenso hasta la pista sin crampones ni piolet. Nos recomendaron una ruta alternativa: desviarnos por el barranco Epifanio y, posteriormente volver a coger un desvío que nos llevaría al final del carretón. Sólo se trataba de unos 15 minutos más, así que agradecimos el consejo y tomamos el desvío unos 100 metros más arriba.


Carteles indicadores del desvío que tomamos.

Pasando bajo el nuevo túnel.


Dejamos por un momento el frondoso bosque, volvimos a pasar otro túnel bajo la tubería y continuamos el ascenso tras pasar por "la caseta de las grasas". 


Volviendo a coger el desvío hacia "Final del carretón".


Una vez llegamos y tras un breve descanso, iniciamos los 5,5 km de pista que nos separaban del ibon. Una pista que cada vez está en peores condiciones ya que no recibe mantenimiento alguno. Hasta no hace muchos años, transitaban por ella vehículos que llevaban personal y material para mantenimiento. Y estos vehículos a su vez, fueron subidos desde Canfranc pieza a pieza por el carretón, y montados arriba...


Fotografiando desde la pista.



Un gran nevero nos corta el paso poco antes de llegar al ibon, pero lo pasamos sin problemas. Decidimos primero, buscar el refugio no guardado para dejar las mochilas. Había leído por internet que esta en muy buenas condiciones, pero a todos nos sorprendió gratamente. 


Refugio de Ip.


Dispone de dos plantas. La primera, está formada por bancos y mesas de acero inoxidable, y en la segunda está el dormitorio, formado por colchones de buena calidad sobre somieres de láminas.


Planta superior del refugio.


Pilar y yo dejamos las mochilas en el dormitorio y bajamos sólo los útiles de cocina. Fernando tenía ganas de estrenar la tienda de una plaza que le dejé, y empezó a montarla a pocos metros de la entrada. Había dos sacos de dormir extendidos en unos colchones, y al cabo de un rato llegaron sus dueños: una pareja de vascos muy majetes, con los que compartimos el refugio y algunas charlas y consejos.


Fer y yo a la hora de la cena.


Después de llenar el estómago, dimos un paseo por el ibon.

Ibon de Ip.

Tras llenar las botellas de agua, disfrutamos viendo sarrios y marmotas mientras llegaba el atardecer.






Poco más hicimos este día. Nos acostamos pronto, y nos pusimos el despertador a las 7:00. Al día siguiente, nos esperaban más de 1.000 m de desnivel negativo hasta Canfranc Pueblo, y casi otros tantos de positivo al otro lado del valle del Aragón.











viernes, 2 de mayo de 2014

CAMINO NATURAL DE MONTFALCÓ AL CONGOSTO DE MONT-REBEI


Un WhatsApp de mi hermana: "El próximo fin de semana voy a Zaragoza. Prepara una salida guapa para el sábado". A ver qué le preparo que todavía no haya hecho, y si es posible que también sea nuevo para mí... Hace unos meses vi por internet una foto de unas escaleras de madera ancladas en la pared y recuerdo que pensé "esto hay que hacerlo", pero ya me olvidé del tema y no recordaba donde era. Buscando buscando... lo encontré: las pasarelas de Montfalcó, en la Sierra del Montsec. Un camino que discurre por la frontera natural entre Aragón y Cataluña, sobre el río Noguera Ribagorzana.




Salimos de Zaragoza sobre las 7:30 de la mañana, ponemos rumbo al Prepirineo de la Ribagorza Oriental y, tras pasar Huesca, Barbastro y Benabarre llegamos a Viacamp. Allí nos informamos en la Oficina de Turismo como llegar a Montfalcó, ya que se trata de un pueblo abandonado desde la construcción del embalse de Canelles en 1960 y el GPS del coche no reconoce tal población. Tras informarnos, tomamos una pista transitable para cualquier vehículo durante unos 17 km que se nos hicieron eternos. Con el coche blanco de tanto polvo, llegamos por fin al albergue Casa Batlle, gestionado por la Federación Aragonesa de Montañismo. Eran ya las 10:30.

Albergue Casa Batlle de Montfalcó

Comenzamos a caminar. Nos espera un paisaje vertiginoso en sentido literal. Comienza el sendero entre bosque hasta la fuente. Aquí recomiendo llenar las botellas de agua hasta arriba, porque  si os sale un día de sol como a nosotros, la necesitaréis...

Fuente de Montfalcó


A partir de la fuente, el camino es de nueva construcción y continua por el bosque, que poco a poco va transformándose en un pinar. Cruza el barranco de las Tarteras y pasa por los restos del corral de las Viñas. Antiguamente esto era zona de cultivo, sobre todo había viñas. De ahí el nombre del corral.




Seguimos en constante descenso, desapareciendo el bosque y empezando a sentir el calor hasta que, ya cerca del río, llegamos a una enorme pared de roca caliza que termina por cortarnos el camino. Comienza el primer tramo de pasarelas: una estructura de postes y tablas de madera unidos con  sirgas  y anclados en la roca que, al principio asciende por medio de escaleras, y luego llanea por otro tramo casi horizontal de 63 metros, superando en diagonal la vertical pared de 33 metros de altura.


Es un camino de vértigo no apto para personas con miedo a las alturas, pues entre tabla y tabla se puede ver que debajo no hay nada, sólo el vacío...




Continuamos caminando y enseguida llegamos al segundo farallón. Este es todavía más alto. Mirar hacia arriba desde la base es espectacular: un nuevo tramo de escaleras sube en zig-zag superando los 50 metros de la pared a través de sus 159 escalones.



Realmente, no sabes si la estructura forma parte de la excursión, o estás viendo el decorado de una película de Indiana Jones...


Las vistas que se disfrutan durante la ascensión son increíbles.



A partir de aquí, el camino desciende en fuerte pendiente hasta llegar al primer puente: dos grandes estructuras metálicas, una a cada orilla, separadas por 35 metros y unidas entre sí por gruesos cables de acero, que a su vez sustentan un puente colgante que cimbrea al cruzar.



Hasta ahora el trayecto ha sido por Aragón. Una vez alcanzada la otra orilla, llegamos a Cataluña.



Una vez en la orilla ilerdense, el camino asciende durante media hora aproximadamente entre matorrales, hasta unirse a la GR-1 y que tomaremos para recorrer el congosto de Mont-Rebei. 



Esta parte del recorrido también es impresionante. Se trata de un sendero que recorre 2 kilómetros, excavado en la roca en 1984 y que sustituye a otro excavado en 1924, pero más abajo y ahora inundado por el embalse. 

Por fin llegamos a algo de sombra

En todo momento hay una sirga anclada a la pared, a la que puedes agarrarte para mayor seguridad, aunque el camino es muy ancho y cómodo.



De vez en cuando hay unos bancos en los que podemos sentarnos a disfrutar del paisaje.




Y llegamos al segundo puente colgante, sobre el barranco Fondo, y fin de nuestro recorrido.




Una vez al otro lado del puente repusimos fuerzas y volvimos a cruzarlo para desandar todo el recorrido hasta el albergue de Montfalcó, junto al cual dejamos aparcado el coche.








jueves, 24 de abril de 2014

FUNDACIÓN IÑAKI OCHOA DE OLZA - SOS HIMALAYA


Acabo de volver a ver Pura Vida, the ridge: en la cara sur del Annapurna, a 7.400 metros, Iñaki Ochoa de Olza se está muriendo. Su compañero de cordada da la alarma. Y, desde el otro lado del mundo, el mayor intento de rescate en la historia de la cordillera del Himalaya se pone en marcha: Entre el 19 y 23 de mayo de 2008 en el Himalaya una suma de hechos y de voluntades forjaron una historia sin precedentes, ejemplo de la valía personal de un grupo de alpinistas de diez nacionalidades diferentes que no dudaron ni un instante en jugarse la vida por un amigo. Prescindiendo de cualquier razonamiento, se lanzaron sobre los lomos de la montaña de 8.091 metros, elevando el valor de la amistad hasta su máxima expresión al intentar sacar a Iñaki de aquella tienda en las peores condiciones que la montaña les podía ofrecer. A su vez, desde Pamplona, su familia y amigos más íntimos vivieron igualmente las horas más intensas coordinando las labores de rescate minuto a minuto y maniobrando al más alto nivel que les fue posible, empujando también desde casa. Conectados con el campo base del Annapurna, Nancy Morin, la novia de Iñaki, informaba a Pamplona de todos los detalles del operativo de rescate. Había que sacar a Iñaki vivo de aquella montaña... pero no fue posible.

Parte del equipo de rescate, de vuelta en Pokhara. De izquierda a derecha: Horia Colibasanu, Mihnea Radulescu, Simon Anthamatten, Ueli Steck, Alex Gavan, Don Bowie, Nancy Morin, Sergey Bogomolov, Denis Urubko (agachado), Valery Gubanov, Alexey Bolotov y Robert Szymczak.

Movilizar a semejante equipo al grito de "Iñaki está en peligro" no es fácil. Detrás del nombre del alpinista, hay una persona con carisma, honesta, sincera y solidaria. Una persona muy querida por aquellos que tuvieron la suerte de conocerle.

Iñaki Ochoa de Olza Seguin, nació en Pamplona el 29 de mayo de 1967. Protagonizó multitud de expediciones al Himalaya escalando 12 de las 14 montañas más altas del mundo a lo largo de dichas expediciones, y se convirtió en uno de los mejores alpinistas de su tiempo, comprometido con la montaña, riguroso en su estilo y tan sólido en su manera de escalar como su propia filosofía acerca de cómo abordar los ochomiles. 

Iñaki Ochoa de Olza

Iñaki deseaba devolver a los niños más pobres, huérfanos y necesitados de los países con montes de más de 8.000 metros, parte de lo que él había recibido. De esta manera, empezó a recaudar fondos con tres objetivos: construir un orfanato en Katmandú, un hospital infantil en el norte de Pakistán y una escuela en Dharamsala (India), sede de buena parte del exilio tibetano. Así lo manifestó tanto por escrito como en conferencias y entrevistas desde al menos el año 2006, un par de años antes de morir.

Su fallecimiento interrumpió este proyecto. Pero su familia y amigos, con la puesta en marcha de la Fundación Iñaki Ochoa de Olza - SOS Himalaya, ha tomado el relevo y el reinicio de este sueño.



La Fundación, está ayudando a cientos de niños a alejarse de la miseria y a construir su propio futuro gracias a la edificación de escuelas en regiones remotas, a los pies de esas montañas que atraparon la imaginación de Iñaki. 



Hasta el momento y desde 2008, todos los ingresos de SOS Himalaya proceden de donaciones privadas, venta de camisetas, beneficios por los libros o charlas y conferencias. No reciben subvenciones públicas.


La Fundación necesita más que nunca apoyo y colaboración de todas las personas anónimas que buscan hacer de este mundo un sitio mejor para todos. Con su próximo proyecto pretenden construir un orfanato en Katmandú, capital de Nepal, para cubrir las necesidades de tantos niños que viven en sus calles, aquejados de falta de medios, educación y un tradicional sistema social que impide que se asomen a un destino más allá de la supervivencia. Para ello solicitan ayuda para encontrar financiación, algo en lo que todos podemos colaborar siguiendo la información de su página web.


Descansa en paz, Iñaki. Tu memoria y tus proyectos siguen vivos...