viernes, 1 de julio de 2016

FERRATA LA MUELA



Quedo con Floren , Luis y Pedro a las 9 de la mañana en Venta del Aire (Teruel). Allí acudirán desde Valencia. Ellos tienen una horita de viaje, pero yo tengo el doble desde Zaragoza, así que toca madrugar. Nuestro objetivo de hoy, la vía ferrata de La Muela, en Villahermosa del Río (Castellón).






Hacía años que no veía a Pedro. Si normalmente cualquier actividad se convierte en especial cuando la realizo con estos amigos valencianos, esta ocasión aún lo era más si cabe, por el reencuentro con el de Segorbe.

Después de una buena charrada y desayunar en una terraza, nos fuimos los cuatro en el coche de Luis, y tras hora y cuarto de sinuosas carreteras, llegamos a Villahermosa del Río. Junto al viaducto nuevo de la CV-175 tomamos un desvío a la izquierda, y aparcamos el vehículo muy cerca del sendero de aproximación a la ferrata.

Pedro, Floren y Luis preparando el equipo.


Esta vía ferrata fue inaugurada el 11 de diciembre de 2.014 con motivo del Día Internacional de las Montañas. Cuenta con un recorrido de 143 metros, salvando un desnivel de 95, y es de dificultad K-3.

Cartel de información sobre la vía.

Observando la roca por donde discurre la ferrata.


La senda nos lleva hasta la pared de roca, donde nos encontramos con el inicio del cable de acero al que nos aseguramos para recorrer una veintena de metros horizontales que nos separan del primer paso vertical. Comenzamos la ascensión.







Tras unos 20 metros verticales, llegamos a una gran repisa que recorrimos horizontalmente. Es de unos 18 metros de longitud y está provista de una cadena que hace de pasamanos, muy destensada a nuestro criterio...





A partir de aquí comienza el paso más exigente de la vía: un paso corto pero muy desplomado que nos hace tirar de brazos, es el preludio de otros 20 metros de ascenso en ligero desplome, que nos lleva a otra cómoda repisa.



Tras el recorrido horizontal de esta repisa, llegamos a una zona con pasos en diagonal de izquierda a derecha de 22 metros de altura, más cómodo que el anterior, pero no menos técnico que finaliza en otro paso horizontal.



Este paso horizontal equipado con grapas, nos lleva a otra repisa desde donde disfrutamos de las increíbles vistas del barranco de la Hoz (Río Carbo). Desde aquí, ascenderemos los 15 metros verticales que nos separan de la última repisa de descanso previa al asalto final a La Muela.


¡Un esfuerzo más, y estamos arriba!

Luis colgado de la repisa con el banderín de la Tte. Pi.


En los 10 metros verticales del último tramo, volvemos a tener pasos desplomados. La vía acaba tras pasar el muro del mirador de La Muela.

Floren y Pedro, los primeros en acabar la vía...

...y Luis llegando al final.

Autofoto final de ferrata.

La vía ferrata concluye en la parte alta del pueblo, y el retorno comienza atravesándolo. Pudimos contemplar los torreones de la antigua fortaleza del castillo. 



Continuamos el retorno por la carretera que da acceso al casco urbano hasta enlazar con la CV-175 y volver al punto de inicio, hasta que nos topamos con una enorme grieta en la roca que fue demasiado tentadora como para abandonar el asfalto y atajar por ella explorando sus recovecos y cuevas hasta volver al punto de inicio. 






Una cabra montesa vigilando nuestros movimientos.

Una vez llegados al coche, abrimos la nevera y nos tomamos las cervecitas y las patatas que había traído para la ocasión. Nos quitamos los equipos y nos fuimos a un restaurante. Tras una gran comilona, retornamos a Venta del Aire, y de allí, cada mochuelo a su olivo...
















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