Hemos pasado noche en el refugio Rabadá y Navarro, y tras el desayuno nos ponemos en marcha. El plan de hoy es hacer la vía ferrata Agujas de las Alhambras.
Salimos a la A-23, y tomamos la salida Mora de Rubielos-Manzanera. Pasamos Manzanera por la A-1514 hacia Los Cerezos, desviándonos antes a la dcha. hacia Las Alhambras. Tras 6km dejamos a la derecha el acceso al pueblo y a unos 50 metros dejamos los coches a la izquierda junto al panel informativo de la ferrata.
Iniciamos la aproximación tomando la pista que sale junto al cartel indicador. A los pocos minutos caminando, cruzamos el río y la pista se convierte en una senda, que poco a poco va ganando terreno aterrazado.
| Floren comenzando la aproximación a la ferrata. |
Esta senda nos conduce a un paso que hay entre las agujas. Así que tomaremos un desvío a la izquierda, y tras dos terrazas más comenzaremos a divisar la sirga de seguridad.
En el panel informativo hemos leído que esta vía es de dificutad D, es decir, muy difícil según la antigua escala Hüsler (actualmente equivaldría a K-4). Así que Floren coge la cuerda, e incorporamos los "ochos" al equipo.
Comenzamos la vía. En este primer tramo no hay grapas, está equipado sólamente con la sirga de seguridad.
De momento es una vía de escalada de IIIº, y así continuaremos hasta llegar a las primeras grapas, precisamente cuando se vuelve más vertical.
Seguimos subiendo y dejamos a nuestra derecha un agujero natural en la roca de gran tamaño. Caprichos de la erosión...
Hemos llegado al filo del espolón y vuelven a desaparecer las grapas, así que a escalar de nuevo...
Llegamos a una zona horizontal que flanquea a la derecha. Dispone de cadenas pasamanos, pero hemos de buscar pequeños resaltes en la roca para apoyar los pies.
Floren, que va de primero, observa la gran separación entre grapa y grapa del tramo que nos viene a continuación y no lo ve claro. Nos sujetamos a la pared con la tercera baga y nos dejamos colgar para deliberar mientras nuestros brazos descansan. Me propone abandonar rapelando. Desde mi posición no veo el tramo siguiente, así que tengo que confiar su criterio. No me resulta difícil. Además de buen amigo, Floren es un montañero muy experimentado.
Coge la cuerda de mi mochila y la lanza al vacío mientras me coloco el ocho. No vemos si llega al suelo, y le preguntamos a Alicia (la mujer de Flo, que está haciéndonos las fotos desde abajo). Nos dice que no. Faltan unos dos metros. Pues nada. A recoger de nuevo la cuerda y a "echarle pelotas" para continuar.
Por fin llegamos arriba, lo más alto de la Aguja. En realidad no era tan difícil como parecía.
Una vez hemos descansado y disfrutado de las vistas, recorremos horizontalmente la repisa hasta el inicio del destrepe: grapas también separadas bastante unas de otras, hasta terminar la ferrata.
Ha sido un recorrido corto, pero muy intenso.
Ha sido un recorrido corto, pero muy intenso.
| Terminando la ferrata. |