miércoles, 15 de mayo de 2013

MALLORY E IRVINE: ¿PRIMERA ASCENSION AL EVEREST?


Este mes se celebra el 60 aniversario de la conquista del Everest: el 12 de abril de 1953, la expedición británica dirigida por John Hunt establece el campamento base en la falda de la montaña más alta del mundo. Después de 48 días, a las 11:30 de la mañana del 29 de mayo, el alpinista neozelandés Edmund Hillary y el sherpa nepalí Tenzing Norgay alcanzan la cumbre.

¿Pero realmente fue la primera vez que el hombre pisó esta cima?


El día 8 de junio de 1924, Mallory e Irvine salieron del campamento 6 hacia la cumbre del Everest. Desde su el collado norte, Noel Odell seguía la progresión de los dos hombres con un telescopio. Suyo es el último testimonio:
Toda la arista somital y la cumbre del Everest se hallaban despejadas. Mis ojos quedaron fijos en el pequeño punto negro que se recortaba en una cresta de nieve situada debajo de un resalte rocoso de la arista; el punto negro se movió. Entonces apareció otro punto negro que se desplazó por la nieve hasta reunirse en la cresta con el primero. Éste se aproximó entonces al gran escalón rocoso y al poco apareció en lo alto; el segundo le imitó. Entonces toda aquella fascinante visión se desvaneció, una vez más, envuelta en nubes”.
En los días siguientes Odell los buscó desesperadamente. Subió en dos ocasiones hasta el C-6, pero no estaban allí. Él estaba seguro de haberlos visto superar el segundo escalón. Dos días después se les dio oficialmente por muertos.

Irvine y Mallory
En los inicios del siglo XX sucesivas expediciones británicas habían fracasado en sus intentos de alcanzar ambos polos geográficos. Alcanzar el denominado "tercer polo", la cima del Everest, se convirtió en una cuestión de orgullo nacional.
 
Monte Everest

El Everest, es la montaña más alta del mundo con una altura de 8.848 metros. Se encuentra en la frontera entre Tíbet, al norte, y Nepal, al sur. Ambos países mantenían sus fronteras cerradas a los extranjeros hasta que en 1920 Tíbet abrió las suyas por primera vez desde 1850, al relajarse la situación internacional, especialmente con respecto a China. Tíbet está situado en Asia Central, una región sobre la que el Reino Unido y Rusia ansiaban extender su influencia desde principios del siglo XIX, dando lugar a una rivalidad denominada por los británicos "el Gran Juego". Tras el anuncio de la apertura de fronteras por Tíbet, desde el Reino Unido se organizó sin dilación la primera de sus expediciones, que requerían complejas negociaciones por parte de la administración británica de la India ante el gobierno tibetano.

A principios de los años 20, el Reino Unido contaba entonces con los mejores montañeros del mundo pero Mallory destacaba, según su amigo el coronel Norton, “por ser ligero, ágil y activo, dotado de un paso excepcional ascendiendo y descendiendo y con insuperables equilibrio y habilidad en roca, nieve y hielo”, y por eso fue seleccionado para liderar las expediciones que, desde 1921, pretendieron asaltar por fin la cumbre del Everest.

Mallory


George Herbert Leigh Mallory nació en Mobberley, Inglaterra, en 1886.  Fue introducido en la escalada por su profesor Graham Irving, y por su amigo (diez años mayor) el escalador Geoffrey Winthrop Young. A lo largo de su vida realizó ascensiones por toda Gran Bretaña y los Alpes, para acabar dirigiendo su atención al entonces desconocido Himalaya.

Durante la Primera Guerra Mundial, Mallory participa en combate como fusilero de la Royal Garrison Artillery pero en cuanto acaba el conflicto retoma su afición por el alpinismo y logra, en 1920, llegar a la cima del Mont Blanc.

En 1921, forma parte de la “Primera Expedición Británica” al Himalaya. Durante esta primera incursión en la cordillera asiática, Mallory y los suyos solo inspeccionan la zona y ni siquiera intentan un asalto al Everest pero descubren el “Paso del Noroeste”, fundamental para evitar el glaciar de Rongbuk y poder afrontar el ascenso en el futuro.

En 1922 se intenta por fin el ascenso pero, a pesar de superar por primera vez la barrera de los 8000m de altura , un alud sorprende a la expedición que debe retirarse. En el accidente mueren varios Sherpas, y Mallory, conmocionado, se retira.

En 1923, los problemas financieros de la organización impidieron organizar una tercera expedición. En efecto, el Mount Everest Committee había perdido 700 libras (una gran cantidad de dinero para la época) en la quiebra del Simla Bank, así que la siguiente expedición tuvo que posponerse. Durante este año Mallory estuvo  de gira por Estados Unidos promoviendo la siguiente expedición. Allí, lejos del ambiente de Inglaterra, donde el Everest se había convertido en una cuestión nacional, Mallory se encontró con una opinión general que no comprendía la finalidad de una ascensión a la montaña más alta del mundo. Ante la pregunta de por qué escalarla, él se limitó a contestar: "Porque está ahí".


Expedición de 1924


Por fin en 1924 una nueva expedición británica llegó al Himalaya. Su comandante era una vez más Charles Bruce, que no tardó en enfermar, por lo que la responsabilidad de tomar decisiones recayó en los escaladores de la expedición: Somervell, Norton y Mallory. Uno de los nuevos miembros de la expedición era un joven estudiante de ingeniería: Andrew Irvine, de 22 años. Irvine conocía a la perfección el funcionamiento de los aparatos de oxígeno y, si bien carecía de falta de experiencia en alta montaña, había demostrado un comportamiento ejemplar en una expedición a las islas Spitsbergen.


Antes de que ninguna cordada hiciera un primer intento, un temporal sorprendió a cuatro sherpas que estaban realizando tareas de abastecimiento en altura. Tras cuatro días atrapados, y aun cuando el tiempo no mejoraba, Norton, Somervell y Mallory ascendieron para rescatar a los sherpas.
La experiencia agotó a los tres hombres, pero al poco se decidió hacer dos intentos de atacar la cumbre. Somervell y Norton, sin botellas de oxígeno, lo intentarían primero por el Gran Corredor (que en adelante sería conocido como Corredor Norton). Mallory e Irvine lo intentarían después con botellas, tomando la ruta de la arista norte hasta conectar con la arista noreste.
De acuerdo a los planes, la primera cordada partió después de unos días de descanso. Norton y Somervell ascendieron sin oxígeno hasta los 8570 metros. Pero Norton arrastraba una dolencia de garganta que lo agotaba y hubieron de dar media vuelta.

Era el turno de la segunda cordada. Mallory, que ya tenía 38 años, sabía que esta era su última oportunidad de escalar el techo del mundo. Así lo revelan sus últimas anotaciones: "La suerte está echada. De nuevo por última vez avanzamos por el glaciar de Rongbuk en pos de la victoria o de la derrota final".

El día 7 de junio Mallory e Irvine, acompañados por algunos porteadores, partieron hacia la cumbre por la arista noreste (llamada la "cuchilla"). Otros dos escaladores de la expedición, Noel Odell y Hazzard, permanecerían en un campamento en el collado norte como apoyo a la cordada de Mallory. Tras la primera jornada de marcha, el grupo alcanzó los 8.160 metros, donde instalaron el último campamento, el C-6. Después, los porteadores descendieron. Al día siguiente Mallory e Irvine partieron hacia la cumbre... y nunca regresaron.


Probablemente la última foto realizada a Mallory e Irvine
¿Fallecieron antes o después de alcanzar la cumbre?
Gran parte de las especulaciones sobre si Irvine y Mallory alcanzaron o no la cumbre se centran en la posición en que se encontraban cuando fueron vistos por Odell. Este anotó en su diario que vio a Mallory e Irvine justo bajo la arista nordeste cuando alcanzaban la base del segundo escalón y que vio como lo superaban (en unos 5 minutos). Tras ello les vio supuestamente "acercándose a la base de la pirámide final" El primer parte de expedición que redactó describía su posición de similar forma: "en un prominente escalón rocoso a muy poca distancia de la base de la pirámide final".

Harris y Wager, participantes en una expedición británica de 1.933, encontraron el piolet de Irvine a unos 230 metros hacia el este del Primer Escalón y unos 20 metros bajo la arista. Es una zona poco peligrosa, donde es poco probable que Irvine sufriera una caída, pero que abandonara una herramienta imprescindible para la escalada es simplemente impensable.

Wang Hong, participante en el segundo ascenso de una expedición china al Everest, llevado a cabo en 1.975, dijo después haber visto "un inglés muerto" a unos 8.100 m. Esta noticia nunca fue hecha pública oficialmente, pero en 1986 se lanzó una expedición para buscar los restos de Irvine y Mallory basada en esta información. Tuvo que cancelarse prematuramente, debido al mal tiempo.

Una reciente teoría del investigador Tom Holzel, sugiere que los dos escaladores en realidad se encontraban descendiendo tras renunciar a la cima y que ascendieron una pequeña elevación para tomar fotografías de la ruta que quedaba por recorrer, muy útiles para posteriores intentos.

En 1.999 el investigador del Everest Jochen Hemmleb organizó una nueva expedición de búsqueda, liderada por Eric Simonson. Simonson había encontrado, durante su primer ascenso al Everest, en 1.991, bombonas de oxígeno muy antiguas cerca del Primer Escalón. Una de ellas fue encontrada de nuevo en 1.999 y se comprobó que fue usada por Irvine o Mallory en su intento de ascensión. Su ubicación allí podría sugerir que escalaron a una velocidad aproximada de 80 metros verticales por hora. Un ritmo muy bueno, que indicaría que los aparatos de oxígeno funcionaban correctamente.
Pero sin duda, el hallazgo más destacado de la expedición fue el cuerpo de Mallory a una altitud de 8.159 m.

El cuerpo encontrado de Mallory

El examen del cuerpo indicaba que no había sufrido una caída larga. Alrededor de su cintura era claramente visible la marca de la cuerda que le unía a Irvine durante la escalada, y que mostraba que aún estaban encordados cuando cayeron. Tenía la pierna derecha fracturada y una brecha en la frente del tamaño de una pelota de golf. La pierna izquierda se hallaba sobre la derecha, lo que se interpretó como un gesto de protección y que, por tanto, que estaba consciente después de la caída. Pero el doctor Elliot Schwamm, neurocirujano del Hospital General de Massachussets, afirmó que era imposible que siguiera consciente tras la herida de la frente. No había ningún equipo de oxígeno cerca, lo que indica que ya habían agotado (y abandonado) aquellos con los que partieron.

Como el hallazgo no resolvía la incógnita, los miembros de la expedición buscaron con ahínco la cámara de fotos que portaba Mallory. Técnicos de Kodak habían asegurado que debido al tipo de película que se usaba en aquellos años, y a la conservación a bajas temperaturas, aún sería posible revelar las fotos que se hubieran hecho en la cumbre. Sin embargo dicha búsqueda fue infructuosa. Hoy en día sigue siendo la cámara de fotos, el objeto más buscado del montañismo, pero sigue perdida en la montaña quizá junto al también desaparecido Andrew Irvine.

El mismo grupo que encontró el cuerpo de Mallory volvió a la montaña en 2.001. Ese año encontraron el campo C-6 establecido por los pioneros el día anterior a su muerte, pero no pudieron dar con el cuerpo de Irvine ni con la cámara de fotos. En 2.004 y 2.005 nuevas expediciones trataron de dar una respuesta al misterio de Mallory, pero no pudieron aportar nada nuevo.


Botas y reloj de Mallory, encontrados junto a su cuerpo.


Tras el rescate del cuerpo han surgido nuevas especulaciones que tratan de demostrar que Mallory e Irvine pudieron ser los primeros en conquistar la cima del everest. Las más importantes son dos:
  • La hija de Mallory aseguró que su padre llevaba una foto de su mujer para dejarla en la cumbre de la montaña. Como dicha foto no fue encontrada con el cuerpo, hay quien piensa que tal vez la abandonase efectivamente al hacer cima, para morir después en el descenso.

  • Mallory no llevaba puestas sus gafas de sol. Como Norton había padecido ceguera de las nieves en su anterior intento, tanto Mallory como Irvine ascendían con gafas de sol. Si no las llevaba puestas al morir, es posible que se debiera a que ya era de noche. Es poco probable que Mallory no hubiera abandonado si hubiese estado aún a 500 m de la cima al anochecer. La muerte pudo producirse pues al descender.


Sin embargo, los más escépticos alegan que es imposible que Mallory e Irvine superaran el segundo escalón, que es el paso de dificultad técnica más alto del mundo. De hecho, este obstáculo no fue superado hasta 1.953 y fue escalado en libre por primera vez por Conrad Anker, uno de los miembros de la expedición de rescate del cuerpo de Mallory, en 1.999. Anker, que ascendió por una línea fisurada, como probablemente habría hecho Mallory, calificó la vía con un nivel de dificultad 6b. Demasiado difícil para ser realizada a esa altura, con un equipo de oxígeno de 15 kg a la espalda.



Entre quienes defienden esta tesis está Reinhold Messner, el primer hombre que ascendió al Everest sin apoyo de oxígeno: 
“El segundo escalón hasta el día de hoy no había sido escalado en libre por nadie. ¿Cómo pudo Mallory haberlo logrado con sus botas de clavos y 20 kg de peso a la espalda? Por cierto, al segundo escalón los ingleses llegaron tarde, demasiado tarde. Hasta la cima desde ahí no hay dos o tres horas, sino una eternidad”.



Por su parte, Edmund Hillary, el primer hombre que, junto con Tenzing Norgay, coronó el Everest, se pregunta:  
“Si escalas una montaña por primera vez y mueres en el descenso, ¿es realmente el primer ascenso completo a la montaña? Yo personalmente me inclino a pensar que tal vez es igualmente importante el descenso. Y la escalada completa de una montaña supone llegar a la cima y volver abajo sano y salvo”. 


   
 



lunes, 29 de abril de 2013

VALVANERADA 2.013


El año pasado, mi amigo Santi me comentó algo sobre una marcha popular nocturna de 63 kilómetros en La Rioja. Se trataba de la Valvanerada, pero ni estaba preparado ni me apetecía, así que decliné su invitación. Este año fui yo el que lo convencí para participar, y a Logroño que nos fuimos...



Cartel de la Valvanerada 2.013

La Valvanerada se realiza anualmente el último sábado de abril, entre Logroño y el Monasterio de Valvanera. Nació en 1.976 por iniciativa de la Asociación de Donantes de Sangre de La Rioja (ADONAR), para promocionar la donación de sangre.
Con el paso del tiempo se ha convertido en un importante acontecimiento, registrando cada año una participación de entre 1.000 y 2.500 personas de diferentes provincias, convirtiéndola en la mayor marcha de la comunidad.
Comenzó a realizarse en 1.976, inicialmente con la sola participación de miembros de la entonces denominada Hermandad Provincial de Donantes de Sangre de la Seguridad Social de Logroño, y con el objetivo de concienciar a la población de la importancia de la donación de sangre. El recorrido llevaba a los participantes a visitar a la Virgen de Valvanera, patrona de La Rioja.
En 1.977 se mantuvo la iniciativa con 17 personas. En 1.978 la participación subió a 75 personas y, aunque en 1.979 fue suspendida, en los cuatro años siguientes continuó aumentando hasta los 1.500 participantes de 1.983. En 1.984 volvió a ser suspendida, realizándose ininterumpidamente desde entonces hasta la actualidad. El máximo número de participantes se alcanzó en 1.994, con 2.550 personas.



Mi mochila con el dorsal 207 recién colocado


Santi había realizado en cuatro ocasiones esta marcha, y en todas había conseguido terminar. Rellenamos juntos hace un mes la inscripción, me explicó que hay que hacerla en equipos de cinco o seis personas... pero sólo éramos dos.
- ¿Cómo llamamos al equipo? - me preguntó Santi-.
- Marboré, como tu tienda de deportes.
- No, La Runa Dorada, como tu libro.
- Ni tú ni yo, Teniente Pi, como el grupo de amigos con los que hago montaña.
- De acuerdo: Teniente Pi.
Y con ese nombre nos inscribimos, pero cual fue nuestra sorpresa, que tras recoger el sobre con el dorsal y las tarjetas donde nos sellarían en los controles, nos habían rebautizado como "Los Supermarios". Y es que nos habían metido en un grupo de tres personas de La Rioja.
Creía que nuestros compañeros serían unos adolescentes aficionados a los videojuegos, pero paseando entre los participantes que esperaban la salida, vimos a una pareja que empujaban un cochecito de bebé con nuestro mismo número de dorsal. Charlando con ellos, nos explicaron que hacían todos los años la Valvanerada (exepto la edición anterior por estar ella embarazada), y que este año la realizaban con su hijo hasta el primer control. El niño se llamaba Mario, y era un encanto sin parar de sonreir tras su chupete. De ahí nuestro nombre: Los Supermarios!



El equipo Supermario al completo


El cochecito de Mario, listo para salir con su dorsal

 
Junto a donde se entregaban los dorsales, había un puesto de una floristería que regalaba un clavel por participante para que pudiéramos ofrecerlo a Ntra Señora la Virgen de Valvanera, patrona de La Rioja, si conseguíamos acabar la prueba.

Un total de 1.502 personas, de las 1.555 inscritas, partimos en la tarde del sábado 27 desde la plaza del Ayuntamiento de Logroño. A las 8 en punto de la tarde se procedió al corte de la cinta de salida. Fue realizado por el alcalde de Baños de Río Tobía, y también estuvo presente el abad de Valvanera y la alcaldesa de la ciudad.



Santi en primer plano y yo (con los ojos cerrados...) momentos antes de salir

 
Los participantes fuimos saliendo de la plaza de la Casa Consistorial cada cinco minutos, en una cifra de 250 en el orden que se habían inscrito. Nosotros salimos a las 20:20 horas. El comentario entre los que esperábamos la salida se centraba en el temor a las bajas temperaturas que la Agencia Estatal de Meteorología preveía para la noche del sábado al domingo en la comunidad autónoma y, sobre todo, en la sierra. El director de la Valvanerada y presidente de la Asociación de Donantes de Sangre de La Rioja, José Antonio Alvarez de Eulate, afirmó que un año más se cumplía con el propósito de “recordar a la sociedad riojana, en particular, y a la española en general, la necesidad de donar sangre para que a nadie nos falte cuando la necesitemos, y fomentar y promover la solidaridad entre benefactores y usuarios de los servicios sociosanitarios”.
Entre los "marchosos" que salimos de Logroño había representantes de 15 comunidades autónomas y de 62 municipios riojanos. De los inscritos, el mayor tenía una edad de 80 años y el más joven 8 meses, nuestro compañero Mario.




Caminando por las calles de Logroño

 
Comenzamos a caminar rápido, ya que la organización exigía un ritmo mínimo de 5,70 km/hora, por lo menos hasta el 4º control en Baños de Tobía a 27,72 km de Logroño.

Y así caminando nos llegó la noche y encendimos nuestros frontales. Cada pocos metros, voluntarios de la Cruz Roja y Protección Civil aplaudían a nuestro paso y nos animaban a seguir.
A los 13,34 km llegamos a Navarrete y sellamos el primer control. Muchos acabaron allí su aventura, sobre todo niños. Nuestros compañeros, tras haber empujado el cochecito hasta allí, también se retiraron. Tras tomar un Acuarius que nos dieron en el avituallamiento, Santi y yo continuamos la marcha mientras nos comíamos un bocadillo de tortilla.




Navarrete

 
En Nájera, la organización nos sirvió un caldo bien caliente que reconfortó nuestros cuerpos pues comenzaba a hacer bastante frío.
Y continuamos caminando hasta Tricio. En el frontón de la localidad, nos sellaron la tarjeta y unos niños repartieron manzanas. Llevábamos ya 27,72 km, y Santi me recomendó aprovechar la pausa para secarnos los pies y cambiarnos de calcetines para evitar ampollas.



En el frontón de Tricio, comiendo manzanas


11,20 km después, y empezando a acumular el cansancio, llegamos hasta Baños de Río Tobía. Allí nos proporcionaron chocolatinas y frutos secos para continuar la marcha.

Desde ese momento el grupo comenzó a estirarse. Mirabas hacia delante y los caminantes que te precedían estaban a decenas de metros. Mirabas hacia atrás, y lo mismo. El cansancio y el sueño se acumulaban y empezaba a notar unos músculos en las piernas que ni siquiera sabía que existían. Ya lo dijo Diego Celma, compañero de Santi en la Valvanerada 2.012 que no pudo terminar, las fases por las que se pasa:


1.-Fase mental. Consta a su vez de varias fases:
  • Fase inconsciente: aún no te enteras de que has empezado a andar. Se suele cantar, contar chistes...
  • Fase inercial: aquí entra el entrenamiento en juego, y no sientes nada especial.
  • Fase mental profunda: dejas de hablar con los demás, y ya te vas concentrando poco a poco, hasta que vas encontrando al Ser Profundo.
2.- Fase espiritual:
  • Fase superficial: el Ser Profundo te susurra, pero estás en paz con él .
  • Fase metaespiritual: aquí se suele experimentar el "segundo viento", te sueles acelerar inconscientemente, y comienzas a cantar de nuevo... himnos militares, jotas...
  • Fase teraespiritual: al Ser Profundo se le comienzan a hinchar las narices, y comienzan a dolerte los abductores, los tríceps...
3.- Fase nirvánica, dividida en:
  • Fase nirvánica simple: ya no sabes si tienes músculos o te han cortado las piernas, pero por alguna extraña razón te sigues moviendo.
  • Gran Nirvana: comienzas a cantar Boney M (para comprender esta fase, leer la entrada del blog Tocando el Vacío).
  • Gran y Profundo Nirvana: María de Valvanera te acompaña en tus pasos. Solo así se explica que sigas avanzando.
  • Serenísimo y Profundo Gran Nirvana: Has llegado, y te han introducido en la boca el bocadillo de panceta a la brasa y tres vasos de Rioja, que está mejor que el maná.

Y continuamos caminando por la carretera. En mitad de las dos poblaciones, un "control fantasma" sella nuestras tarjetas y poco a poco llegamos a Anguiano. Allí, tras pasar el control, nos dieron un café con leche y un sobado típico de la localidad.
En Angiano, las ambulancias de la Cruz Roja ya comenzaban a recibir visitas. Llevábamos ya  casi 50 km, y mucha gente abandonó allí.

Pero nosotros continuábamos, y rodeados de los preciosos paisajes de la sierra, empezó a amanecer. Nos quedaban sólo 14,63 km, y los cinco últimos eran de subida...


Los carteles de la carretera indicaban que ya faltaba menos...

 
Comenzó a nevar débilmente, y yo estaba al límite de mis fuerzas. Así, que poco antes de comenzar la última subida, me tomé un "chute" de glucosa que mi hermana me había comprado para casos como este. Y funcionó.


Esta Cruz marca que has llegado al 50% de la última subida


Al fondo, ya divisábamos por fin el monasterio, final de la Valvanerada

 
Y por fin terminamos! Al llegar, mi amigo y yo nos abrazamos como si hubiéramos ascendido una gran montaña, y tras recibir la enhorabuena de la organización, entregamos las tarjetas que acreditaban que habíamos realizado el recorrido completo.


Santi y yo en el monasterio de Valvanera


Ntra. Señora de Valvanera


A los pies de la Virgen depositamos nuestros claveles y mucha gente también sus dorsales.
Yo me guardé el mío como recuerdo...

 
928 personas de las 1.502 que tomamos la salida llegamos al monasterio. Tras un bocadillo de panceta y un vaso de vino, cogimos el autobús de vuelta a Logroño.


Tras esta experiencia, sólo me quedan palabras de agradecimiento: a Santi en primer lugar, por haberme hablado de la Valvanerada, por acompañarme, por decirme en cada momento el paso que debía llevar y sobre todo por su amistad; a la organización: impecable, todo perfecto; y a los primos de Santi, por ofrecernos su domicilio y dejarme duchar en su casa de Logroño...










viernes, 1 de marzo de 2013

ASCENSION INVERNAL A LA MALICIOSA


Ganas tenía ya de acometer otra ascensión invernal. Y para esta ocasión, me traslado a la sierra madrileña para subir La Maliciosa en compañía de Pilar y Angel. No se trata de ningún 3.000, pero las nevadas y los fríos intensos de los últimos días, hacen que esta ascensión sea realmente atractiva y técnica, para que quitemos el polvo a los crampones y piolets.

Al fondo,  la cumbre de La Maliciosa.

La Maliciosa es una de las montañas más importantes y altas de la Sierra de Guadarrama (sierra perteneciente al Sistema Central), con una altitud de 2.227 metros sobre el nivel del mar. Está situada en el noroeste de la Comunidad de Madrid, alzándose entre La Pedriza, que queda al este, y el valle de la Barranca, que está en su vertiente oeste.
Tiene una prominencia de 153 metros, su perfil es inconfundible y sobresale notablemente en la Meseta Central. Esto hace que sea una de las montañas más vistosas y significativas de la Sierra de Guadarrama. Su cara sur es la más escarpada y en ella hay varios barrancos, praderas alpinas y pedreras. En las vertientes de La Maliciosa predominan los matorrales bajos de montaña, aunque existen zonas cubiertas de pinos silvestres. Gran parte de esta montaña está dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares y en un futuro estará dentro del Parque Nacional de Guadarrama.



Originalmente, a este pico se le conocía como la «Montaña Maliciosa». Esto es debido a la dificultad que tiene su ascenso, excepto por su vertiente norte. Tiene una orografía bastante escarpada y hay un desnivel acumulado superior a los 1.100 metros. Más tarde, el nombre se abrevió y actualmente se la conoce como «La Maliciosa» o el «Pico de la Maliciosa». Esta montaña también es conocida como «La Monja» por su parecido a un tocado monjeril cuando está cubierta de nieve. El nombre de esta montaña se encuentra en el siglo XIV, y como la Maladeta en los Pirineos, La Maliciosa en la Sierra de Guadarrama es la maldecida, cuya roca siempre desolada y desnuda recibe los ataques del viento, hielo, agua y sol.

Después de "jugar al Tetris" para poder encajar en mi maleta todo el material invernal necesario para esta ascensión, el viernes a mediodía, cojo el autobús que me lleva hasta la Estación Sur de Madrid donde estarían esperándome mi hermana y Angel.
Tras un paseo por la capital y una opípara cena en casa de Pilar para celebrar el reencuentro, preparamos las mochilas ansiosos por partir hacia la montaña.
Nos despertamos pronto, y a las 7:30 ya estábamos en el coche rumbo a la sierra. Tras un breve desayuno a base de cafés con leche y croisants, aparcamos el vehículo en Mataelpino, e iniciamos la ascensión. Nos esperaban casi 1200 metros de desnivel positivo hasta la cima.

Angel y yo comenzando la marcha.
Angel no se encontraba precisamente en su mejor momento: arrastraba una fuerte gripe con fiebre incluida. Pero a pesar de nuestro desacuerdo por su salud (a pesar de ser madrileño de pura cepa, parece que ha sido contagiado de nuestra cabezonería aragonesa), eligió la ruta más dura para acometer la ascensión.

La línea roja marca el ascenso, y la azul el descenso.
Tras un buen rato del ritmo suave que marcaba Angel, hicimos la primera parada para ponernos las polainas.

Pilar ascendiendo por la dura pendiente. Al fondo, se puede divisar Mataelpino, donde dejamos el coche.
Unos cientos de metros más abriendo huella, y cerca del Peñotillo Alto (2.124 metros), hicimos otra parada para comer algo, colocarnos los crampones y pillar los piolets, pues la pala de nieve que nos iba a llevar hasta la cima estaba muy empinada y helada.

Con los pies preparados para enfrentarnos al cima.

El que subscribe, rodeado de espesa niebla, abriendo huella.

Pilar, siguiendo mis pasos con su pesada mochila.
Continuamos la lenta ascensión ayudados por los bastones y con los piolets preparados para frenar posibles caídas. Muy pocos metros de desnivel nos separaban ya de la cumbre.
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Y por fin... la cima.




Tras unos 15 minutos de descanso, iniciamos el descenso. Bajamos hacia el Collado de las Vacas, sitio por el que subió la mayoría de las personas que estaban en la cima ya que, aunque más largo de recorrido, la pendiente es mucho más suave.




Una vez en el Collado, bajamos por la Falda de La Maliciosa, hasta llegar al Arroyo de la Gargantilla (ya quisieran muchos ríos tener el cauce de este arroyo...). Lo cruzamos, y bajamos por el mismo camino que el de subida, a excepción de los últimos metros, que tomamos un desvío para llegar a Mataelpino por el Camino de Santiago.


Pilar y Angel, ondeando el banderín de la Sección de la Tte. Pi para celebrar esta magnífica jornada.





martes, 19 de febrero de 2013

RAQUETADA EN PIEDRAFITA


Hace ya cuatro años que en una salida con el Club Pirineos, me calcé por primera vez unas raquetas de nieve, y fue precisamente en este mismo lugar: Piedrafita.
Para llegar a esta localidad, tomar la N-330 hasta Sabiñánigo y continuar por ésta hasta el desvío a la N-260. Seguir hasta Biescas, y tomar dirección hacia Francia por la A-136, y tras unos 8,5 km giraremos a la izquierda hasta Piedrafita de Jaca.


Piedrafita de Jaca.


Aprovechando las tremendas nevadas de este invierno y que tenía un día entre semana libre, me escapé de nuevo al Pirineo en compañía de Fernando.



Fernando y yo.


El día amaneció frío, pero eso no nos impidió disfrutar de una preciosa ruta con más de metro y medio de nieve polvo.

La magnífica nieve polvo, hacía que nos hundiéramos en ella a pesar de la gran flotabilidad de las raquetas.


Comenzamos la jornada tomando el desvío que marca el cartel hacia el ibón. Tras un buen rato siguiendo las huellas de unos franceses que más tarde veríamos, llegamos a la pista que lleva al Parque Faunístico Lacuniacha.



El cartel de Lacuniacha, casi tapado por completo por la nieve.


Dejamos a nuestra derecha el parking del Parque y continuamos por la pista, o eso creíamos, porque había tal cantidad de nieve que no sabíamos si realmente estábamos sobre la pista o fuera de ella. Al menos, las huellas de los que iban por delante nos servían de referencia.








Las huellas nos llevaron hasta un refugio que hay más o menos frente al desvío que lleva al Ibón. Allí los franceses estaban almorzando.
Nosotros continuamos, pero era tal la cantidad de nieve, que había tapado por completo el río que baja paralelo al camino del Ibón, con tan mala suerte que me hundí hasta el pecho, cayendo al río y dándome un fuerte golpe en la rodilla derecha con un pedrusco. Me costó un buen rato salir de allí...



Intentando salir del río.


El dolor de la rodilla nos hizo replantear nuestra meta, y nos fuimos a comer al refugio donde estaban los franceses. Ellos salían en el mismo momento que entrábamos nosotros.



Haciéndonos un cafecito caliente. La temperatura dentro del refugio era de -3ºC.



Después de comer, se levantó un poco de ventisca, y emprendimos regreso hacia el pueblo.



A pesar de no haber podido llegar al Ibón, disfrutamos como enanos de la nieve...



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