jueves, 26 de noviembre de 2015

FERRATA FUENTE DEL CHORRICO - TOUS


Estoy en Valencia. Mi hija no se quiere perder la Feria del Manga ni yo la oportunidad de hacer alguna actividad con mis amigos de por aquí. Así, que mientras las chicas recorren los stands de sus animes favoritos, Floren, Luis y yo nos dirigimos hacia Tous para realizar la vía ferrata que está junto al pantano: la ferrata Fuente del Chorrico.

Floren y Luis se han enganchado últimamente a este deporte, y cuentan ya con un extenso y envidiable "currículum ferratero" y yo no quiero quedarme atrás.




Una vez pasamos el pueblo, seguimos por la CV-5412 que sube al Puerto de Tous y llega hasta el pantano. Dejamos el coche al final de la pista junto a otros vehículos que transportaban embarcaciones. Nos pusimos el equipo y comenzamos la aproximación siguiendo la PR (unos 20 minutos caminando).





Esta vía ferrata se encuentra en una de las paredes del barranco de Castellet y junto a la fuente del Chorrico, de ahí su nombre. 

Comenzando la ferrata.

La ferrata no tiene dificultad. Está muy equipada. Se trata de dos tramos totalmente verticales que salva una altura de 70 metros. 
Floren va en cabeza...


... yo voy el segundo...

... y Luis el último.

Una vez arriba y tras tomarnos un tentempié, giramos a la derecha y bordeando el barranco, llegamos a los primeros anclajes para los rápeles. El primero es de unos 15 metros, el segundo de 11, y el tercero de unos 20. He leído que también se puede descender por un sendero hasta la PR, pero a nosotros nos molaba más esta opción...

Floren comienza a equipar el primer rápel, para acceder a la parte más encajonada del barranco, y comenzamos el descenso. 




A todo esto, se nos une una pareja bastante mayor que acababa de comprar una cuerda, no sabían cuanto medía, y a juzgar por como se colocaban el ocho y donde se anclaban la baga, tampoco sabían utilizarla mucho... Los dos primeros rápeles bajaron por nuestras instalaciones, y en el último, aunque utilizamos su cuerda, fueron Luis y Floren quienes equiparon.







Finalmente llegamos a la Fuente del Chorrico.




A partir de ahí, de nuevo a caminar otros 20 minutos hasta el coche.



Esta magnífica jornada la remataríamos con una buena comida a la brasa...












domingo, 26 de julio de 2015

A CIELO ABIERTO




Magnífico libro que encontré por casualidad en una librería de Jaca hace ya unos años. Lo he vuelto a releer, y me encanta.

El autor, Antonio Serrano, nos cuenta a través de sus  412 páginas sus experiencias, vivencias y sensaciones a lo largo del GR-11 o Gran Ruta Pirenaica: el camino que cruza desde el Cantábrico hasta el Mediterráneo a través de lo Pirineos. 

Mapa de las dos Grandes Rutas Pirenaicas: la GR-11 española, y su homónima francesa la GR-10.

Antonio y sus amigos realizan el trayecto al revés de como suelen venir en las guías, es decir, fueron del Mediterráneo al Cantábrico. No sólo por cuestiones logísticas, sino que muy inteligentemente, de esta manera evitaron tener el sol de frente sin deslumbrarles e iluminando el paisaje que tenían delante.

Estamos hablando de una época en que la ropa técnica era un lujo al alcance de unos pocos bolsillos, y por supuesto, de GPS ni hablamos...

La marca roja y blanca de una GR. Muy buscada en ocasiones por los senderistas que se aventuran a realizar estas grandes travesías, pues no son tan frecuentes como a muchos les gustaría...

A cielo abierto no es una guía para realizar el GR-11, sino un homenaje a esta ruta. Nos describe sus paisajes, su flora y fauna, pero sobretodo las vivencias de estos cuatro amigos desde el Cabo de Creus hasta el Golfo de Vizcaya.





FICHA DEL LIBRO:

Título: A CIELO ABIERTO: Del Mediterráneo al Cantábrico con mochila

Autor: Antonio Serrano Nicolás

Editorial: Alcalá Grupo Editorial

Año: 2.006

Nº de páginas: 412

ISBN: 978-84-96806-03-0









martes, 16 de junio de 2015

SUBIDA A TRESVISO DESDE URDÓN


Tenemos dos días libres, y Pilar y Angel vienen desde Madrid a Zaragoza con la idea de recogerme y hacer alguna pateada chula por el Pirineo, peeeero, la meteo nos advierte de fuertes lluvias durante días. Como se suele decir el hombre propone y Dios dispone, así que una vez en Zaragoza buscamos alternativas. Por Picos de Europa no es que esté despejado, pero el tanto por ciento de lluvias es mucho inferior. 

Son unos cuantos kilómetros, y entre la ida y la vuelta perdemos prácticamente un día entero, pero tenemos "mono" de montaña y no nos lo pensamos dos veces. ¡Nos vamos a Picos!



En la pequeña localidad de Prío (Cantabria), cenamos y dormimos por muy buen precio. Esta sería nuestra base durante los dos días siguientes.

El primer día madrugamos, y marchamos hacia el al desfiladero de La Hermida (N-621). Unos metros antes de llegar al pueblo de La Hermida (viniendo desde Panes), encontramos la Central Eléctrica del Urdón y junto a ésta un pequeño parking donde dejamos el coche. Estamos en la frontera entre Cantabria y Asturias.

En éste punto comienza la ruta, donde veremos un cartel que la describe. Es conveniente apuntar que se trata de un parking muy pequeño de apenas una docena de plazas por lo que es aconsejable madrugar para encontrar sitio. Nosotros tuvimos suerte: llegamos los primeros.



Esta popular ruta de subida a la localidad de Tresviso desde Urdón, se trata en realidad de una magnífica obra de ingeniería. Su historia se remonta a mediados del siglo XIX cuando se construye éste camino para bajar el material extraído en las minas de cinc existentes cerca de la localidad de Tresviso. El mineral se bajaba por ésta vereda para ser cargado en barcazas y conducido hasta el mar por el río Deva, a través del desfiladero de La Hermida. Esta obra se ha conservado hasta nuestros días en perfecto estado gracias al aislamiento de la zona y así hoy podemos disfrutar de uno de los lugares más espectaculares del Parque Nacional de Picos de Europa. Remontaremos el barranco labrado por el río Urdón hasta su parte alta, donde se enclava el municipio de Tresviso en un espectacular recorrido.





A pesar de que Tresviso es una localidad cántabra, el trekking que vamos a realizar es la única manera de acceder a ella desde Cantabria. Actualmente existe una carretera, pero pertenece a Asturias. Es decir, que para ir desde Tresviso hasta la primera localidad cántabra en coche, hay que recorrer 40 km por carreteras asturianas. Curioso, ¿no?



Nos esperaban 6 km de subida salvando 825 m de desnivel, más otro tanto de bajada.

Comenzamos a caminar junto al río Urdón y a pocos metros nos encontramos con la Central Eléctrica. Inmediatamente después, cruzamos un puente para continuar por el camino con el río ahora a nuestra derecha. La vereda nos va adentrando en un barranco húmedo y con una frondosa vegetación de sauces, laureles, avellanos y alguna que otra higuera emergiendo entre la roca.



La temperatura es perfecta para caminar y disfrutamos del sendero mientras comemos fresas silvestres.

Tras éste primer tramo que discurre llano junto a las cristalinas aguas del río Urdón, cruzamos de nuevo un puente que deja ahora el río a nuestra izquierda.



Tras cruzar éste último puente comienza la parte más dura del recorrido y el camino empieza a trazar continuos zig-zags mientras vamos remontando el barranco muy cerrado en un principio, hasta que después ganamos altura y el paisaje se abre al tiempo que llegamos al Balcón de Pilatos.




El Balcón de Pilatos es un impresionante desplome sobre el barranco labrado por el río Urdón. Comenzamos a disfrutar de magníficas vistas del otro lado del barranco poblado por un tupido bosque, aunque un poco difuminada por la niebla que empieza poco a poco a envolvernos...



Tras un descanso, continuamos la marcha. El camino a partir de aquí se suaviza un poco sin dejar de subir en ningún momento.

Cuanto más ascendíamos, más espesa se hacía la niebla...



...y al poco rato, comenzó a llover.



Tras un buen rato más caminando, llegamos a una zona que se conoce como los Invernales de Prías. A la derecha del camino, adosado a la pared, hay un abrevadero donde se puede recoger agua.



A partir de aquí, la lluvia comenzó a remitir. La niebla no. Intuíamos que el pueblo no podía estar muy lejos, pero nos quedaba un último esfuerzo: remontar una loma tapizada de hierba y así llegar a un camino empedrado que, ya en llano, nos lleva atravesando prados donde pastan caballos y vacas, hasta la localidad de Tresviso.




Tresviso es uno de los municipios más pequeños de Cantabria, tanto por su pequeña extensión como por su escasa población. Su nombre proviene de la derivación cántabra tres-visu del latín trans visum, que vendría a significar "tras el collado desde el cual se empieza a ver un lugar" o bien del también latín trans abyssum, "tras el abismo".



Tras tomar algo y descansar un poco en el bar del pueblo, iniciamos el descenso hacia el punto de partida.




Seguía habiendo niebla pero no tan espesa como en la subida, lo cual nos permitió disfrutar más del paisaje.











Cuando llegamos de nuevo al parking, en éste no cabía ya ni una pequeña moto. 

Como era pronto, decidimos hacer un poco de turismo en coche y nos fuimos a Comillas a tomar un café antes de regresar de nuevo a Prío y tomarnos nuestra merecida cena, pero antes... ¡una sidrina!















miércoles, 27 de mayo de 2015

CIRCULAR VALLE DE LA BARRANCA - BOLA DEL MUNDO


Sigo por Madrid, y hoy haremos un trekking por la Sierra de Guadarrama. Pilar, Angel y yo, madrugamos una mañana de sábado para poder aparcar en el parking que hay junto al hotel del Valle de la Barranca muy cerca del embalse, ya que esperamos mucha afluencia de vehículos.

Los tres, listos para comenzar la excursión.

Efectivamente, todos los aparcamientos estaban a tope. Tuvimos suerte y pudimos dejar el coche en el más cercano a la barrera que impide el paso a motor a la pista forestal. Nos calzamos las botas y ¡a caminar!

Estamos a 1.157 m. de altura y comenzamos entre bosque. En media hora de caminata a un paso tranquilo, hemos llegado hasta el Área Recreativa de Las Vueltas, justo a la altura del Parque de Aventuras en los Árboles de Pino a Pino. Quince minutos más de paseo por la pista nos llevan a la primera bifurcación del camino, una senda que, entre altos pinos, corta las zetas de la pista de tierra en dirección norte hasta alcanzar la Fuente de Mingo (o del Molinillo). Una parada rápida para refrescarnos y llenar las botellas, y a continuar.



Se continúa por la pista, en dirección noreste, y cuando la misma toma de nuevo orientación noroeste en dirección hacia las ruinas del Sanatorio del Guadarrama hay que desviarse por un sendero de pronunciada pendiente (PR-17) que asciende hacia Las Cabrillas. Es, probablemente, la zona más exigente del ascenso, transcurriendo en un principio bajo los pinos y, tras unos veinte minutos, alcanzando la ladera de la cuerda de Las Cabrillas, ya en la parte de brezo, al descubierto por el sendero de la tubería. 



De momento caminamos solos. Únicamente nos encontramos de frente con bicicletas que bajan temerosamente y nos obligan a apartarnos del camino. Supongo que el monte es de todos, y estos ciclistas tienen el mismo derecho que yo a circular por ahí, pero me jode cantidad tenerles que ceder el paso cuando, de toda la vida en la montaña, el que sube tiene preferencia sobre el que baja. Pilar y Angel también son ciclistas, y no solo no protestan sino que les saludan y les animan, y como yo soy de los de "donde fueres haz lo que vieres", pues continúo chino chano la ascensión sin decir ni "mu"...



La senda va dejando a la derecha la Garganta del Infierno hasta alcanzar el Collado Emburriaderos (1.859 m), desde donde divisamos la cuerda de Siete Picos, el puerto de Navacerrada y, al frente, la pista de cemento que asciende hacia La Bola del Mundo. Aquí hacemos una parada. 



Y ahí estamos disfrutando de las vistas mientras tomábamos un plátano, cuando de repente yo, que vivo a más de 300 km. de aquí y apenas conozco a media docena de madrileños, veo a una persona que me resulta familiar y... efectivamente: ¡es Nico! Menuda sorpresa. No lo veía desde que hicimos la ascensión invernal al Poset en el 2.012. 


Nico y Teresa (su pareja), habían subido desde el Puerto de Navacerrada e iban a La Maliciosa, así que compartimos buena parte del trekking con ellos.

Desde este punto hasta la Bola se salva un desnivel de unos 300 m, unos tres cuartos de hora de caminata, que se nos pasan volando charlando, recordando anécdotas de otros encuentros, poniéndonos al día, y haciendo un poco el ganso cada vez que encontrábamos un nevero...





Y por fin llegamos a La Bola del Mundo, o Alto de las Guarramillas. Esta montaña, está ubicada en el límite de las provincias de Madrid y Segovia. Tiene una altitud de 2.275 m con una prominencia de 103, y es la montaña más occidental del cordal montañoso de Cuerda Larga. 

Cima de la Bola del Mundo.

Muy cerca de la cumbre, en la cara este, está el Ventisquero de la Condesa, una zona con emanaciones de agua que constituye el nacimiento del río Manzanares, y donde se acumulan grandes espesores de nieve en invierno.

En la cima hay unas antenas, cuya función era la emisión de la señal de radio y televisión y su envío hacia las dos mesetas. 


Qué feas son las cimas con antenas, y más si hasta ellas llegan pistas asfaltadas o de cemento como esta... Lo bueno, es que estas tres grandes antenas están cubiertas por un aislamiento calefactado en forma de cohete para protegerlas del hielo, y esto hace que sean inconfundibles con el resto del paisaje y facilitan la orientación. Son visibles desde varios kilómetros a la redonda y constituyen la mayor peculiaridad de esta montaña. 

Nos recuerdan al cohete con el que Tintín y el Capitán Haddock llegaron a la Luna...




Estamos en la cota más alta del recorrido, y llevamos 1.120 m de desnivel positivo. Así que decidimos parar y aprovechamos para comer.


Desde donde comimos, podíamos divisar el punto de partida del trekking.

Tras el descanso y la comida, reanudamos la marcha por el PR-16. Bajaremos hasta el Collado del Piornal a 2.074 m. (punto A), y volveremos a subir por la misma PR hasta los 2.100 m. por donde iniciaremos el descenso (punto B). Siempre en dirección hacia La Maliciosa (punto C).




Al cabo del rato, llegamos al punto B. Aquí nos despedimos pues, Teresa y Nico continúan hacia La Maliciosa, y nosotros comenzamos un vertiginoso descenso. Previamente me pongo las rodilleras, descenderemos más de 600 metros en muy poco recorrido y no me las quiero jugar...








Poco a poco vamos dejando atrás el paisaje de alta montaña, se suaviza la pendiente y nos volvemos a internar en bosque de pinos hasta llegar a los pies del embalse.





Cruzamos el embalse por la presa, y en pocos minutos nos plantamos en el coche.






El cochinillo que al día siguiente nos comeríamos en Segovia, ya fue el colofón de un fin de semana magnífico.